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  Autor: Anonimo
  Fecha: 2003-11-11
  Lecturas: 19247
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Relatos porno - Amor Filial

 
   
 
Relato: La insaciable Nicole

LA INSACIABLE NICOLE

Con mi hija Nicole comenzamos con juegos sexuales cuando tenia ocho años. Me sorprendio su precosidad y su evidente interes en el sexo, le enseñe a chupar el pene y habia logrado introducir medio dedo en su conchita y un dedo entero en su pequeño trasero. Nunca pense que una niña de tan pequeña edad pudiera ser tan apasionada, su calentura era demasiada y cada dia me pedia mas. Se habia convertido en una adicta al sexo. Hace una semana habia cumplido los doce años. Pense que era el momento de iniciarla completamente.

Nicole era una niña delgada con un cuerpo maravilloso. Era gimnasta en su colegio y poseia una agilidad increible. Su madre, mi esposa, habia fallecido por complicaciones posteriores al parto de la niña y para ella yo era todo:su madre, su padre, y desde hace no mucho tiempo, su nuevo amante.

Era casi rubia, el pelo largo muy clarito, sus ojos oscuros le daban un contraste sobre su piel palida, otorgandole una belleza muy misteriosa, que se acentuaba en su pequeña edad.

Esa mañana de sabado vino a mi cama a media mañana, yo no trabajaba , asi que queria dormir un poco mas, pero ella me remecio y al mirarla vi en sus ojos esa mirada de deseo que me encantaba.

-Papi, ¿Juguemos?- Era su forma de pedir sexo. Me acomode en la cama y ella salto sobre mi. En un segundo se despojo de su menudo pijama y totalmente desnuda se metio a la cama y se apego a mi cuerpo.

-¡¡¡Que lindo mi papiiiito ¡¡¡- Exclamo y su mano fue directamente a mi pene. Yo acostumbraba a dormir solo con camiseta. Comenzo a mover su mano estimulando mi verga que respondio poniendose dura. Mis manos buscaron su menudo cuerpo y comence a acariciarla. Baje mi mano hasta su vagina y comprobe que estaba muy mojada, ella cerro los ojos, murmuro en voz baja algo que no entendi. Mi dedo experto comenzo a entrar y salir de su conchita y el cuerpo de mi pequeña respondio como siempre comenzando a moverse.

-...Que rico, papito...-murmuro.

Tome su pequeño cuerpo y lo puse sobre mi, acerque mi pene y por primera vez lo puse en la entrada de su cuevita, ella me miro sorprendida y al instante comprendio que habia llegado el dia que tanto habiamos esperado.

Ella misma se acomodo, haciendo que la cabeza de mi pene entrara en su vagina llena de sus jugos interiores, presione lentamente y ella entendio dejando caer su cuerpo haciendo la introduccion mas profunda. Sus ojos estaban muy abiertos, pero miraban lejos, solo sentia la sensacion de ser penetrada por un hombre. Fue ella la que comenzo a moverse cuando un tercio de mi pene habia entrado sin inconvenientes. Sus musculos vaginales se adaptaron con asombrosa facilidad. Empuje suavemente y la senti gruñir de dolor, pero valiente siguio moviendose, habia roto la ultima resistencia de su intimidad. Mi verga se introdujo completamente y ella se incorporo quedando completamente sentada sobre mi sexo. Inmovil, con los ojos cerrados, sintiendo la enorme presion del intruso en su interior. Abrio los ojos, estaban rojos y llenos de lagrimas. Comprendi que habia aguantado el dolor, seguramente sabiendo que si reclamaba no continuaria haciendolo. Me miro con sus ojos tiernos, afiebrados de calentura sexual y comenzo a moverse lentamente deslizando mi verga adentro y afuera. En sus movimientos solo seguia su instinto. La sensacion era inenarrable, su cuevita se ajustaba como un guante a mi pene. Segui su movimiento que ya era frenetico. Gritaba, ya no de dolor, sino de exitacion y gusto.

-Papi....me muero- Grito y se abrazo a mi cuerpo temblando en un orgasmo brutal. Yo no pude aguantar mas y vacie mi verga en su interior llenando de semen su pequeña cuevita desvirgada.

Permanecimos abrazados y senti como mi pene se achicaba deslizandose fuera de su pequeña vagina, ella estaba como desarticulada. La deposite suavemente en la cama y me incline sobre ella observando su conchita, comprobando que junto al torrente de semen que salia de su hoyito enrojecido se deslizaba un hilillo de sangre virginal.

La limpie, le aplique pomada anestesica en gran cantidad, cuando deslizaba el unguento separando sus menudos labios vaginales comenzo a moverse nuevamente exitada. Todo el espectaculo de ver a mi hijita tan pequeña con su vagina llena de semen me habia estimulado otra vez. Decidi que la iniciacion debia ser completa, la di vuelta y mi pene, nuevamente duro, busco la entrada de su delicioso trasero. Ella colaboro levantando la colita, Use el mismo unguento para lubricar la entrada de su potito y comence a meterlo con mucha suavidad. Entro la cabeza del pene y deje que se acostumbrara a la nueva penetracion. Ella no espero, empujo su culito con fuerza contra mi y mi verga se introdujo mas de la mitad. Despues de eso todo fue una locura, ella comenzo a moverse como poseida, estiraba las manos, su boca buscaba la mia y nuestros besos entrelazaban las lenguas en una danza frenetica. Mi pene se introjudo totalmente en su redondo culito y explote llenandola nuevamente de semen ahora en su conducto trasero.

Ella gritaba y su hermoso rostro congestionado por el gusto, el dolor y quien sabe que otras sensaciones, eran un espectaculo maravilloso.

Eso fue el comienzo de todo. No pense que algo tan hermoso pudiera resultar para mi una especie de suplicio.

Ese dia lo hicimos mas de cuatro veces, a mis 36 años llegue a la noche completamente agotado. Mi niña era insaciable. Cuando le pedi que durmieramos, en la noche, me miro con ojos de pena y enfado, queria seguir culiando mi pequeña. Recurri a mi seriedad de padre y se que ambos nos dormimos incomodos y agotados.

Esa semana fue toda igual. Yo llegaba del trabajo a las 18.30, despedia a la mucama y apenas cerraba la puerta tras ella, Nicole venia saltando hacia mi, mirandome con esos ojos intensos en los que brillaba el deseo. El miercoles ya estaba agotado , ella me miraba esperando que yo iniciara nuevamente las caricias, pero no podia. La sente en mis piernas y trate de explicarle acerca de esto:

-Nicole, estoy cansado, hoy no quiero jugar, el papa no tiene mas semen en sus bolitas, mi amor- Ella me miraba con ojitos tristes.

-¿Ya no te gusto papi?- Pregunto con voz muy baja.

-Mi amor, tu sabes que te quiero mucho y que me gustas mas que nadie, solo estoy cansado- Murmure, tratando de no lastimarla con mi desinteres, Me abrazo y me beso en la cara con ternura. Sus ojitos hermosos estaban tristes.

Se me ocurrio algo novedoso. Fui a la pequeña caja fuerte que tenia y saque un video porno, ( ella nunca habia visto este tipo de peliculas). Coloque la cinta en el reproductor y me sente a su lado en el sofa.

-¿Vamos a ver una pelicula?- pregunto acomodandose.

- Mirala mi amor, te gustara- respondi sonriendo.

Las imagenes mostraban a una mujer con tres hombres que realizaban penetraciones multiples. Nicole miraba con los ojos muy abiertos y su rostro inclinado hacia la pantalla, concentrada. Aproveche su interes y me recline en el sillon y al poco rato ya estaba dormido, pasaron dos horas sin notarlo. Cuando desperte la pelicula estaba comenzando. Nicole estaba recostada en el sillon con sus piernas muy abiertas, su pequeño calzon estaba en el suelo y su falda levantada. Sus manos se movian sobre su clitoris diminuto y dos dedos de sus delgadas manos se deslizaban dentro de su vagina. Mi hija se estaba masturbando violentamente. Me incorpore y ella ordeno su ropa sin preocuparse que notara lo que hacia.

-¿Te gusto la pelicula?-pregunte.

-Es la tercera vez que la veo papi. murmuro, clavandome sus hermosos ojos oscuros.

El descanso habia recompuesto mi animo y comprobe que todo esto me habia exitado nuevamente, baje mis pantalones y Nicole, como hambrienta, acerco su boca y tomando mi pene comenzo a chuparlo deliciosamente. Lo hicimos con violencia, su boca, su vagina, su culito, todo fue recorrido nuevamente. Mi pequeña de doce años ya era una experta amadora.

Cuando terminamos fuimos al baño y nos duchamos juntos, cenamos algo liviano y nos acostamos, cada uno en su cama. Antes de dormir ella vino a darme el beso de buenas noches, arrodillada al lado de mi cama, con su rostro junto al mio, en voz muy baja dijo:

-Papi, me gusto mucho la pelicula, ¿Crees que yo podria estar con tres hombres?- Su aliento cercano, sus ojos tiernos, su rostro hermoso y delicado, eran una invitacion. La mire atentamente tratando de ver hacia donde iba su pregunta. Ella penso que no me interesaba y se fue a dormir. Esa noche tarde mucho en quedarme dormido.

Desheredado.
 
     

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